THE OBSERVER — DOMINGO, 12 DE ENERO DE 2020
Se multiplican protestas en Teherán luego de que gobierno admitiera responsabilidad
El debilitado régimen de Irán ha sido sacudido por una ola de condena internacional y críticas internas el sábado por la noche, al haber admitido que sus fuerzas derribaron efectivamente un avión de pasajeros ucraniano con 176 personas a bordo y mintieron, intentando encubrir su papel en la tragedia.
Enfrentando posiblemente la mayor crisis desde la revolución islámica de 1979, altos dirigentes clericales, políticos y militares se apresuraron a contener las consecuencias de lo que el presidente Hassan Rouhani calificó de «error desastroso».
Sin embargo esta última crisis, que se produce después del asesinato del general Qassem Suleimani encargado por Donald Trump, los enfrentamientos militares con Estados Unidos en Irak y las protestas antigubernamentales a nivel nacional en las que han muerto cientos de personas, parecen haber forzado al régimen a defenderse.
El sábado por la noche, el embajador de Reino Unido en Irán Robert Macaire fue arrestado durante manifestaciones frente a la Universidad Amir Kabir en Teherán por «incitar» a los manifestantes. La agencia de noticias iraní Tasnim dijo que fue liberado después de unas horas.
Dominic Raab, ministro de exteriores de Reino Unido, dijo: «El arresto de nuestro embajador en Teherán sin motivo ni explicación es una violación flagrante del derecho internacional.»
Donald Trump, quien dijo que no busca el «cambio de régimen» en Irán, expresó su apoyo a los manifestantes y escribió: «Estamos siguiendo de cerca sus protestas y nos inspira su coraje.»
“El gobierno de Irán debe permitir que grupos de derechos humanos monitoricen e informen los hechos desde el terreno acerca de las protestas del pueblo iraní. No puede haber otra masacre de manifestantes pacíficos, ni un cierre de internet. El mundo está mirando.»
El ejército de Irán emitió un comunicado a través de la agencia oficial de noticias Irna en las primeras horas del sábado admitiendo el «error imperdonable» de derribar el vuelo 752 de Ukraine International Airlines el miércoles.
El mea culpa se produjo después de tres días de negaciones de funcionarios en Teherán, que habían rechazado repetidamente los informes de inteligencia occidentales que señalaban la culpabilidad iraní, calificándolos de ‘propaganda’, en medio de crecientes tensiones con Estados Unidos.
En un hecho sin precedentes, el Líder Supremo Ayatolá Ali Khamenei ordenó una investigación sobre el Cuerpo de Guardia Revolucionario Islámico (IRGC) hasta ahora intocable, cuya base fuera de Teherán lanzó el misil que derribó el vuelo 752.
Un comandante de alto rango del IRGC, Amir Ali Hajizadeh, confesó públicamente que sabía que el avión había sido derribado casi de inmediato, y pidió perdón. Su declaración fue transmitida en YouTube.
El general Hajizadeh, jefe de la división aeroespacial del IRGC, se disculpó con la nación por televisión y dijo que el grupo asumió toda la responsabilidad, diciendo que deseaba «poder morir» cuando se enteró del incidente.
Un operador de misiles que actuaba solo por un «fallo de comunicaciones» había confundido el Boeing 737 con un misil de crucero dirigido a un emplazamiento sensible del IRGC, y solo tenía 10 segundos para decidir si disparar, dijo. “Se vio obligado a contactar y obtener la verificación, pero aparentemente su sistema de comunicaciones tuvo algunas interrupciones. O bien el sistema de ‘interferencia’ fue la causa, o la red estaba saturada,» dijo.
Después de repetir en entrevistas la línea oficial de que no se habían disparado misiles en el período de tiempo que podría haber causado el accidente, el embajador de Irán en Reino Unido Hamid Baeidinejad tuvo que disculparse y expresó su «pesar por haber transmitido tales hallazgos erróneos».
Las disculpas y las promesas del régimen de castigar a los culpables hicieron poco para detener un torrente de ira. Los iraníes han usado las redes sociales para desahogar su furia por haber sido engañados, mientras que los gobiernos extranjeros acusaron a Teherán de irresponsabilidad criminal.
Existe una creciente ira por el hecho de que los ataques de represalia lanzados por Irán en las bases militares estadounidenses en Irak fueran calibrados finamente para garantizar que no haya víctimas estadounidenses, pero sus propias fuerzas mataron a decenas de pasajeros iraníes e iraníes-canadienses.
Vídeos publicados en redes sociales mostraban a cientos de personas reunidas para protestar en varias universidades, donde los estudiantes gritaban «Khamenei ha terminado» y llamaron a su gobierno «sinvergüenza».
En un informe sin precedentes sobre los disturbios civiles, la agencia de noticias semioficial Fars dijo que los manifestantes habían arrancado fotos del comandante asesinado Suleimani.
Por su parte, el gobierno de Ucrania ha exigido internacionalmente justicia para las víctimas, incluida una indemnización.
El secretario de estado norteamericano Mike Pompeo tuiteó su apoyo al pueblo iraní, que según él está «harto de las mentiras, la corrupción, la ineptitud y la brutalidad del régimen».
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, dijo que estaba «indignado y furioso» y dijo que Irán «debe asumir plena responsabilidad» por el «horrible» incidente. Trudeau agregó que el presidente de Irán, Hassan Rouhani, le había dicho en una llamada telefónica que Irán estaba comprometido a colaborar con los investigadores canadienses y que trabajaría para reducir las tensiones en la región.
Aparentemente alarmada por la magnitud de la reacción, la televisión estatal sugirió que la tragedia estaba siendo utilizada por los enemigos de Irán para socavarla. Sin embargo, Gran Bretaña se encontraba entre los varios países que sugirieron que la admisión de culpa podría allanar el camino para un diálogo renovado.
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La Reina convoca a miembros de la realeza a cumbre de crisis
Isabel II ha convocado a los miembros de la realeza a una cumbre de emergencia en su finca de Sandringham en Norfolk el lunes para discutir el futuro del duque y la duquesa de Sussex.
La reunión, a la que asistirán la Reina, el Príncipe de Gales, el Duque de Cambridge y el Duque de Sussex, será la primera vez que los cuatro se encuentren desde que estalló la crisis Sussex el miércoles.
Mientras la Reina estaba en Norfolk, Charles estaba en Birkhall en Escocia, William en el Palacio de Kensington y Harry en Windsor.
La reunión será una oportunidad para que discutan propuestas — elaboradas después de una serie de consultas entre funcionarios de Palacio y representantes de los gobiernos de Reino Unido y Canadá — sobre cómo pueden Meghan y Harry lograr su objetivo de forjar nuevos roles «progresivos» como miembros híbridos de la realeza.
Una fuente real dijo que la reunión era para «hablar de todas las cosas». Las propuestas se elaboraron después de «una serie de reuniones y consultas en los últimos días».
«Hay una gama de posibilidades para que la familia revise, lo que toma en cuenta el pensamiento que los Sussex describieron a principios de semana», agregó la fuente.
