THE INDEPENDENT — JUEVES, 9 DE ENERO DE 2020
Presidente norteamericano dice que trabajará hacia la paz luego de ataque con misiles
Donald Trump se ha cuidado de lanzar amenazas de mayores acciones militares contra Irán, alegando que Teherán también estaba «retirándose» después de cinco días de intercambio de acusaciones que comenzó por el ataque estadounidense con drones que mató al máximo general iraní, y concluyó con misiles balísticos iraníes cayendo sobre bases estadounidenses en Irak.
«Irán parece estar retirándose, lo cual es algo bueno para todas las partes involucradas y algo muy bueno para el mundo,» dijo Trump, quien habló desde la Casa Blanca flanqueado por su vicepresidente Mike Pence, el secretario de estado Mike Pompeo, el de defensa Mark Esper y una gran camarilla de principales generales y almirantes.
El mandatario norteamericano confirmó que no hubo víctimas en los ataques con misiles balísticos que afectaron la base de Ain al-Asad en la provincia occidental de Anbar, y en la ciudad de Erbil, capital de la región del Kurdistán iraquí.
En lugar de responder militarmente, Trump dijo el miércoles que Estados Unidos «impondría de inmediato poderosas sanciones adicionales» a Teherán, que permanecerán en vigor «hasta que Irán cambie su comportamiento».
No especificó qué sanciones adicionales podrían agregarse a las que su administración ya ha impuesto, que en gran medida aislaron a Irán del comercio internacional y devastaron su economía. Tampoco especificó ninguna condición específica que pudiera lograr el alivio de esas sanciones, aparte de su demanda reiterada de que Teherán «abandone sus ambiciones nucleares».
Después de iniciar sus comentarios jactándose de que «a Irán nunca se le permitirá tener un arma nuclear» mientras él sea presidente, Trump declaró que los estadounidenses «deberían estar extremadamente agradecidos y felices» de que ninguno de sus compatriotas resultó herido en el ataque de anoche, lo que muchos observadores han considerado que fue una respuesta mesurada de Teherán al ataque con drones ordenado por él contra el general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica Qassem Soleimani la semana pasada.
El presidente atribuyó la falta de bajas entre las fuerzas estadounidenses y sus anfitriones iraquíes a «las precauciones tomadas, la dispersión de fuerzas y un sistema de alerta temprana que funcionó muy bien».
Sin embargo, milicias respaldadas por Irán en Irak han amenazado con su propia represalia por el asesinato de los principales comandantes en Bagdad por parte de Estados Unidos, lo que ha generado temores de que una aparente disidencia entre Washington y Teherán podría ser destruida por mayor violencia.
Qais al-Khazali, comandante de línea dura de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) respaldadas por Irán, advirtió que «ahora es el momento de la primera respuesta iraquí», agregando que el inminente ataque sería igual a la respuesta iraní.
El ataque aéreo del viernes contra Soleimani en Bagdad también mató al jefe de las PMF, Abu Mahdi al-Muhandis.
En declaraciones a The Independent, los comandantes del PMF expresaron su frustración por la falta de derramamiento de sangre y dijeron que sentían que Estados Unidos no había sido castigado adecuadamente.
«Este es el comienzo de la venganza», dijo Jawad al-Talibawi, comandante y portavoz del PMF, y agregó que si los ataques del miércoles «fueron venganza … no están al nivel de lo que queremos».
El militar se negó a comentar sobre el modo exacto del ataque, pero envió un aviso a Washington: «Cuando recuperen las partes desmembradas de sus soldados, sabrán cuál y cuán severa fue la respuesta iraquí.»
Las autoridades iraquíes, que luchan para mantener un complicado acto de malabarismo como aliados de Estados Unidos e Irán, respondieron a los iraníes por el aluvión de misiles del miércoles y a Washington por el aumento de las tensiones, diciendo que no querían convertirse en una «arena para pelear y ajustar cuentas».
Por su parte, el primer ministro iraquí Adel Abdul-Mahdi instó a todas las partes a «practicar la moderación» y evitar «cualquier violación» de la soberanía iraquí.
El miércoles por la noche, dos cohetes Katyusha fueron disparados contra la zona verde de Bagdad. El ejército iraquí dijo que no hubo heridos.
