La furia de Khan

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METRO — MARTES, 17 DE DICIEMBRE DE 2019

Alcalde de Londres: «El laborismo ha decepcionado a los más pobres y marginados de nuestra sociedad»

El catastrófico resultado electoral de la semana pasada ha sido el peor desempeño del Partido Laborista desde la década de 1930.

Ninguna justificación sirve, ni remotamente, para explicar el desastre de haber perdido la cuarta elección consecutiva después de una década de perjudicial austeridad por parte del partido gobernante.

Al no haber obtenido la confianza del pueblo británico, los laboristas han decepcionado a aquellos que los necesitan desesperadamente en el gobierno como los marginados, los vulnerables y los más pobres de nuestra sociedad.

Es absurdo decir que ganamos el argumento en estas elecciones, porque hemos perdido. Cambiar el dial en el debate sobre la austeridad no es un consuelo para los más afectados por el gobierno conservador.

Lo que enfrenta nuestro país en los próximos cinco años como resultado de nuestro fracaso es desgarrador. La desigualdad seguirá aumentando. Nuestro NHS y otros servicios públicos continuarán sin fondos suficientes. La emergencia climática será ignorada. Y el Brexit duro de Boris Johnson lastimará a aquellos que ya han sufrido lo peor de la austeridad.

Es por eso que debemos analizar con frialdad lo que salió mal en el Partido Laborista. No se trata de echar la culpa; se trata de aprender las lecciones correctas y hacer cambios fundamentales, para que no repitamos los mismos errores.

Si somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, los laboristas simplemente no presentamos un candidato creíble para primer ministro ni un conjunto creíble de prioridades para gobernar. Toda la evidencia — especialmente la de la encuesta a boca de urna y los resultados finales — respalda esto.

Algunas políticas individuales fueron extremadamente populares. Pero eso no es suficiente. Lo que importa es la impresión general en la mente de las personas, y si podemos solventar algunas cuestiones básicas de liderazgo. ¿Se puede confiar en los laboristas para dirigir el país, con todo lo que ello conlleva? ¿Existe un plan económico creíble? ¿Podrá el laborismo cumplir sus promesas? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas fundamentales es no, no podemos esperar formar un gobierno.

El sorprendente y repetido fracaso del laborismo para abordar el antisemitismo estaba totalmente entrelazado con el fracaso del liderazgo. Ha sido extremadamente difícil para mí personalmente ver cómo el Partido Laborista ha hecho sentir a la comunidad judía durante años.

He visto y experimentado mucho racismo en mi vida. Y me parece devastador y vergonzoso que tantas personas judías, incluso muchas que ven al laborismo como su convicción natural, llegaran a la conclusión de que su partido de los últimos años se ha vuelto institucionalmente antisemita.

Una parte fundamental de nuestra renovación y rehabilitación como partido pasa por hacer lo necesario para reparar las relaciones del laborismo con la comunidad judía, y acabar con el antisemitismo rápidamente y sin excepciones.

No hay duda de que el Brexit también contribuyó a lo que sucedió la semana pasada — estábamos tratando de navegar por un electorado profundamente dividido — pero no estoy de acuerdo con aquellos que están tratando de echarle toda la culpa al Brexit, a pesar de tanta evidencia de lo contrario. Si alguna vez vamos a poder reconstruirnos como partido, debemos examinar honradamente todas las causas de nuestro fracaso.

Por ejemplo, sabíamos que el NHS era la principal preocupación para muchos votantes en estas elecciones, no el Brexit. Pero la confianza en la capacidad del laborismo para gestionar el NHS, así como otros servicios públicos, colapsó. Quizás más que cualquier otra cosa, perder ante los conservadores sobre el NHS es la acusación más condenatoria de todas, y muestra la escala del desafío que tenemos por delante.

Jeremy Corbyn ha dicho con razón que ahora se retirará, y esto debería suceder rápidamente, pero los cambios que tenemos que hacer como partido no terminan con su liderazgo.

La elección mostró el alcance de los daños a la coalición de votantes que nos permitió formar gobiernos laboristas en el pasado, y cómo los laboristas ahora están más alejados que nuncapolítica y culturalmente — de muchas de las personas que nuestro partido debe representar desde que fue fundado.

Me uní al Partido Laborista por primera vez cuando tenía 15 años cuando Neil Kinnock era el líder. Soy testigo de lo difícil que puede ser trazar un camino de regreso al gobierno desde muy de abajo. Pero, lo que es más importante, he visto y experimentado de primera mano, como ministro y ahora como alcalde, las cosas increíbles que los laboristas pueden lograr en el poder.

Es por eso que me apasiona contribuir a que el Partido Laborista realice los cambios fundamentales que necesitamos para recuperar el apoyo. Tenemos que movernos fuera de nuestra zona de confort, e involucrarnos con aquellos que nos rechazaron en esta elección y en las anteriores. Ni el status quo ni la reforma incremental son opciones que nos sirvan, y serían un flaco favor para los millones de personas que necesitan desesperadamente que los laboristas ganen dentro de cinco años.

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