THE INDEPENDENT — MIÉRCOLES, 23 DE OCTUBRE 2019
Primer ministro «pone en pausa» documento del acuerdo luego de que el Parlamento rechazara aprobarlo en 3 días
Boris Johnson se ha visto obligado a frenar de golpe en su acuerdo para el Brexit, después de sufrir otro varapalo en la Cámara de los Comunes mientras insinuaba una elección general para resolver la nueva crisis.
El primer ministro británico ha visto cómo su victoria inicial se convertía en derrota 15 dramáticos minutos después, en que los parlamentarios respaldaron primero el Proyecto de Ley del Acuerdo de Retirada (WAB) que presentó, pero después rechazaron su intento de hacerlo aprobar en solo tres días sin un escrutinio adecuado.
Momentos después, Johnson dijo a los parlamentarios que «pondría en pausa» el proyecto de ley y que la pelota estaría ahora en la corte de la UE para decidir si extender el Artículo 50 y evitar así un Brexit accidentado el 31 de octubre.
«Ahora nos enfrentamos a una mayor incertidumbre y la UE ahora debe decidir cómo responder a la solicitud de un aplazamiento que ha hecho el Parlamento,» dijo.
Sin embargo Bruselas — que no quiere involucrarse hasta que Reino Unido haya establecido una hoja de ruta clara — amenazó con un nuevo estancamiento, a pesar de que el proyecto de ley recibió la aprobación de una segunda lectura por 30 votos, una cifra mayor de lo esperado.
Anteriormente, el primer ministro había amenazado con abandonar el proyecto de ley por completo y forzar una elección general antes de Navidad si su controvertido calendario era derrotado — lo cual sucedió, por 14 votos.
A pesar de ello Johnson no repitió la amenaza después de perder la votación, y parecía más probable que aceptara la oferta de conversaciones de Jeremy Corbyn para acordar un calendario de compromiso que reviva su proyecto de ley.
Si lo hace, los parlamentarios pro-UE se lanzarán con una tormenta de enmiendas que incluyen mantener a Reino Unido en una unión aduanera y evitar el riesgo continuo de un Brexit sin acuerdo a fines de 2020, cuando finalice el período de transición.
Mientras tanto, se reanudará el debate sobre el Discurso de la Reina [tradición ceremonial de apertura del Parlamento], amenazando a Johnson con una derrota histórica en sus planes para una futura legislación el jueves.
Así, el primer ministro parece haber abandonado sus amenazas de una salida caótica en Halloween, después de cumplir la ley con su carta el fin de semana solicitando una demora para extender la Ley Benn.
Haciendo un viraje, dijo: «De una forma u otra, dejaremos la UE con este acuerdo al que esta Cámara acaba de dar su consentimiento.»
Una portavoz de la Comisión Europea dejó en claro que esperaría nuevos movimientos por parte de Londres, mientras continúa considerando la solicitud existente de un retraso del Brexit hasta el 31 de enero.
La vocera dijo que la comisión «toma nota del resultado de esta noche, y espera que el gobierno de Reino Unido nos informe sobre sus próximos pasos» pero no pudo decir si solicitaría un retraso más corto, en una ronda de conversaciones con los líderes de la UE, o si aceptaría los tres meses solicitados en virtud de la Ley Benn.
Anteriormente, Johnson insinuó que un retraso de unas pocas semanas podría ser aceptable — a pesar de la vergüenza de romper su promesa de salir el 31 de octubre — pero de unos meses no, y provocarían una elección.
Sin embargo, no está claro si el primer ministro podría forzar una elección en caso que lo intentara, después de que los laboristas y otros partidos de oposición la bloquearan el mes pasado.
Margaret Beckett — copresidenta del comité People’s Vote [Votación Popular] — expresó su esperanza de que la demora cree un espacio para que los parlamentarios presionen el impulso a un referéndum final.
«Los parlamentarios han encarado el intento intimidatorio de Boris Johnson de hacer pasar su ley del Brexit por el Parlamento con el mínimo escrutinio, y nadie debe dejarse engañar por la bravuconería del primer ministro de que la votación para aprobar el proyecto de ley en segunda lectura significa que tiene la aprobación de los parlamentarios para forzar al pueblo a aceptarlo.»
«Por el contrario, el Parlamento ha dicho acertadamente que necesita tiempo para examinarlo adecuadamente y presentar enmiendas que lo hagan menos perjudicial para nuestro país.»
Anteriormente, los parlamentarios votaron 329 a 299 — una mayoría de 30 — que el proyecto de ley superara su primer obstáculo, con el apoyo de 19 parlamentarios laboristas, más de los 10 a 12 que se esperaba.
Pero luego votaron por 322 a 308 — una mayoría de 14 — en contra de la llamada moción de programación, luego de protestar que ésta no daría tiempo a un escrutinio adecuado.
Ningún parlamentario conservador en ejercicio se rebeló, pero nueve fueron expulsados de su partido por ayudar a bloquear un Brexit sin acuerdo: Guto Bebb, Ken Clarke, Justine Greening, Dominic Grieve, Philip Hammond, Richard Harrington, Anne Milton, Antoinette Sandbach y Rory Stewart.
El respetado Instituto para el Gobierno respaldó su protesta y dijo: «Se ha presentado a los parlamentarios un calendario que aumenta el riesgo de una legislación ineficaz.»
Por su parte un parlamentario laborista, Karl Turner, dijo sobre el plan de solo tres días de debate que él y su esposa han pasado «más tiempo eligiendo un sofá que el que nos dan para debatir este proyecto de ley increíblemente importante».
