
THE INDEPENDENT — MARTES, 28 DE MAYO 2019
Jeremy Corbyn se encuentra bajo intensa presión para incluir un referéndum final como condición para el apoyo laborista a cualquier acuerdo sobre el Brexit, luego de que un éxodo de votantes pro-europeos llevara al partido a su peor resultado electoral nacional desde 1910.
El líder laborista está cada vez más aislado en la parte superior de su partido respecto al Brexit, mientras personalidades de alto nivel como el canciller de la oposición John McDonnell, la ministra de asuntos exteriores de oposición Emily Thornberry y el vicepresidente laborista Tom Watson pidiendo una votación pública.
McDonnell pareció aceptar que la estrategia laborista — intentar separar a sus distritos electorales a favor y en contra de la permanencia en Europa — ha llegado al final de su camino.
«He tuiteado lo siguiente: ‘Reunir a personas cuando existe tal división nunca iba a ser fácil. Ahora que nos enfrentamos a un extremista pro-Brexit como líder conservador y a la amenaza de salir sin acuerdo, debemos unir a nuestro partido y país devolviendo el asunto a los electores en una votación pública.'»
«Y he agregado: ‘Por supuesto que quiero una elección general. Pero me doy cuenta de lo difícil que es asegurar esto. Haré todo lo que pueda para bloquear un Brexit sin acuerdo. Entonces si, como es probable, no se logra una elección general, apoyaré que volvamos a consultar al pueblo en otro referéndum’.»
El lunes, en un mensaje a los parlamentarios del Partido Laborista, Corbyn trató de comunicarse con los pro-europeos y dijo: «Estamos listos para apoyar una votación pública sobre cualquier acuerdo».
Sin embargo, se entiende que el cambio de tono y énfasis no equivale a un cambio en la política para hacer que el respaldo a un acuerdo esté condicionado a un segundo referéndum. Corbyn dijo que cualquier cambio de política sería decidido por la conferencia anual laborista en septiembre.
La medida no ha sido lo suficientemente contundente como para que los parlamentarios laboristas se recuperen del colapso de su partido, que ha obtenido un escaso 14% en las elecciones europeas y, con ello, la pérdida de 10 eurodiputados debido a que el voto laborista — frustrado con la postura ambigua de Corbyn sobre el Brexit — fugara hacia los Liberal-Demócratas y los Verdes.
Una fuente pro-europea del gabinete de oposición dijo que miembros y simpatizantes laboristas le demandan un compromiso de exigir una votación pública sobre cualquier acuerdo, y agregó: «Esperar hasta septiembre no dejará satisfecho a nadie».
El parlamentario Ian Murray — partidario de la campaña del voto popular para un segundo referéndum — dijo: «Este es un paso adelante, pero la política debe ser muy clara y la campaña para el voto popular debe comenzar ahora, y no retrasarse por cualquier motivo. La idea de que debemos esperar hasta septiembre es ridícula.»
«Lo único que los resultados han demostrado es que si te encuentras en el medio, ambos lados te van a golpear. Eso significa que los miembros de la bancada laborista que se oponen a la votación general deben reconocer que deben aceptar o considerar cambiar sus posiciones. La era de presionar desde los extremos hacia el medio ha terminado.»
A medida que los desastrosos resultados iban llegando el domingo por la noche, Corbyn pareció señalar un cambio de estrategia, en una declaración donde decía que el problema del Brexit «tendrá que volver al pueblo, ya sea a través de una elección general o una votación pública». Dijo que el Partido Laborista «reflexionaría en los próximos días» sobre el resultado de la votación europea.
A pesar de ello, en una aparición televisiva por la mañana el líder laborista dejó en claro que su resultado preferido sigue siendo una elección general.
«La prioridad en este momento, creo, es que este gobierno convoque y realice una elección general para que podamos decidir el futuro,» dijo.
Al preguntársele si apoyaría o no una propuesta interna sobre un cambio de dirección de la política, Corbyn respondió: «Lo que estamos haciendo es que los miembros la hagan pasar por los distritos electorales del partido, y por los sindicatos afiliados, para llevar el tema a la conferencia en septiembre.»
Thornberry dijo que los resultados de las elecciones mostraron que el Partido Laborista no dejaba «suficientemente clara» su posición sobre el Brexit.
«Debimos haber dicho que esto tenía que someterse a un referéndum confirmatorio, y que la permanencia debía estar incluida en la papeleta de votación, y que los laboristas harían campaña para permanecer,» afirmó.
Mientras tanto, la ministra del interior de oposición Diane Abbott dijo que el Partido Laborista debe «escuchar a sus miembros», quienes según las encuestas respaldan una votación final.
«Salir en tercer lugar después del Partido del Brexit es una pista que indica que algo anda mal con nuestra estrategia,» dijo la fiel aliada de Corbyn. «Necesitamos escuchar a nuestros miembros, y tomar una línea más clara sobre una votación pública.»
El ministro del Brexit de la oposición, Sir Keir Starmer, dijo: «No tiene sentido esconderse de estos resultados tan decepcionantes. Necesitamos reflexionar con atención y escuchar a nuestros miembros, simpatizantes y votantes. La única manera de romper el impasse del Brexit es volver al pueblo, para que escoja entre una opción creíble de retirada y otra de permanecer en Europa.»
Sin embargo, hubo indicios de que algunos parlamentarios de distritos electorales que apoyan la retirada se resistirán a cualquier medida que posicione a los laboristas como un partido anti-Brexit.
Yvonne Fovargue, parlamentaria por Makerfield, tuiteó: «Necesitamos respetar el resultado y dejar la UE con un acuerdo pragmático.»
