
THE INDEPENDENT — MIÉRCOLES, 8 DE MAYO 2019
Parlamentarios conservadores a ambos lados de la grieta del Brexit han dicho a Theresa May que un nuevo referéndum se está convirtiendo en «inevitable», ya que las conversaciones con el Partido Laborista para romper el impasse parecen no avanzar.
La primera ministra ha enfrentado la advertencia después de haber tenido que admitir que las elecciones europeas de este mes se llevarán a cabo, y que su propio vice primer ministro sugiriera que la crisis se prolongaría hasta julio.
Al entrar a la sexta semana de conversaciones interpartidarias, el laborista Keir Starmer insistió en que forzaría a los conservadores a poner fin a su negativa a contemplar un referéndum como el precio de un acuerdo, diciendo que era un «momento crucial».
La iniciativa de poner introducir la votación en el centro de la conversación política recibió un apoyo de una fuente sorprendente cuando Daniel Kawczynski, un Brexiteer conservador, predijo que esa podría convertirse en la única opción «para romper el estancamiento».
«Si no podemos hacer esto, si esto nos supera, y si fracasamos, entonces es inevitable otro referéndum,» dijo, expresando que no apoyaría un acuerdo en contrario.
Ed Vaizey, conservador pro-europeo, se hizo eco de Kawczynski, diciendo que «le entusiasmaba la idea» de una segunda votación como potencialmente «la única manera de finalmente tener un final del Brexit».
Los comentarios se produjeron luego que varias fuentes laboristas dijeran a The Independent que no habría acuerdo sin referéndum, una demanda que se está realizando en torno a dos tercios de los parlamentarios del partido, según ha trascendido.
El viernes pasado Eric Pickles, ex presidente del partido, se convirtió en el conservador más prominente en apoyar un referéndum, al prestar sorpresivamente su respaldo.
Los llamados se produjeron cuando las conversaciones entre el Partido Laborista y el gobierno terminaron sin llegar a un acuerdo, con ambos equipos preparándose para reunirse nuevamente el miércoles por la tarde.
Después de la reunión de tres horas, Rebecca Long-Bailey, la ministra de comercio de la oposición, dijo que «las discusiones de hoy fueron muy sólidas, y tendremos más reuniones esta semana en las que esperamos hacer algún progreso».
Long-Bailey dijo que había una «buena disposición de ambos lados» para trabajar juntos pero que no había habido ningún movimiento hacia acordar una unión aduanera, temporal o de ningún otro tipo.
La ministra solo dijo que lo de otro referéndum «era una de las muchas opciones sobre la mesa».
Mientras tanto el viceprimer ministro David Lidington se inclinó ante lo inevitable, al admitir que el gobierno se había quedado sin tiempo para detener las elecciones europeas, este 23 de mayo, sin tener una ratificación del Brexit a la vista.
Lidington allanó el camino para lo que se espera sea una paliza a los conservadores por parte del nuevo partido del Brexit de Nigel Farage, al admitir finalmente: «Legalmente, [las elecciones] tienen que llevarse a cabo.»
El alto funcionario pareció establecer un nuevo plazo de ratificación para un acuerdo antes de que los parlamentarios abandonen Westminster por las vacaciones de verano a finales de julio, lo que significaría que los eurodiputados tomarán sus asientos a principios de julio.
«Idealmente, nos gustaría estar en una situación en la que aquellos eurodiputados nunca tuvieran que tomar su asiento en el Parlamento Europeo, ciertamente, para que esto termine y sea eliminado por el receso de verano», dijo.
Downing Street restó importancia al significado del comentario, e insistió en que Lidington simplemente había estado «enfatizando la importancia de que este proceso se complete antes de que los parlamentarias se vayan por el verano».
Las elecciones costarán alrededor de £150 millones. Para evitar costes adicionales, la factura del acuerdo de retirada deberá presentarse ante los parlamentarios dentro de una semana aproximadamente, pero eso no sucederá sin que los laboristas acuerden no desestimarlo.
La acritud empezó durante el fin de semana en que el canciller de la oposición John McDonnell y otras figuras laboristas acusaron a May de negarse a ceder ante la demanda central del partido de una unión aduanera permanente.
Al dirigirse a las conversaciones Sir Keir, el ministro del Brexit, dijo: «Ha llegado la hora de un momento crítico, en que el gobierno tiene que decidir si va en serio acerca de hacer cambios significativos capaces de conseguir una mayoría en la Cámara de los Comunes.”
Asimismo, destacó el clamor por un nuevo referéndum, y agregó: «También habrá un voto de confirmación en la agenda, y lo discutiremos esta tarde.»
La oficina de la primera ministra se ha negado a proporcionar «una lista de verificación» de sus continuas ‘líneas rojas’ en las conversaciones, pero sus propios parlamentarios dejaron en claro que ya no podrían esquivar el tema del referéndum.
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Liberan a periodistas en Myanmar: foto de Wa Lone y Kyaw Soe Oo, reporteros de la agencia Reuters, que recibieron un indulto ayer después de 511 días en prisión.
