
THE TIMES — VIERNES, 16 DE NOVIEMBRE 2018
Theresa May ha quedado a merced de los ministros ‘Brexiteer’ restantes de su gabinete anoche después de que su cargo fuera dinamitado por un intento de golpe de estado y una oleada de renuncias.
La primera ministra no logró persuadir a Michael Gove para convertirse en su tercer ministro del Brexit, en un intento de contener el flujo de ministros del gobierno.
Después de forzar el pie para que su acuerdo para el Brexit fuera aprobado por su dividido gabinete el miércoles May sufrió el peor día de su mandato, donde:
- Dominic Raab renunció como ministro del Brexit y dijo a la primera ministra que no podía apoyar los planes para un respaldo irlandés.
- Esther McVey le siguió poco después, dejando su puesto como ministra de trabajo y pensiones y acusando a May de traición.
- Jacob Rees-Mogg presentó una carta solicitando una moción de censura a May, llevando a 16 el número de rebeldes declarados públicamente.
- La libra esterlina se derrumbó mientras los temores incesantes de un Brexit sin acuerdo reemplazaban al optimismo inicial.
La primera ministra todavía guardaba la esperanza anoche de que Gove aceptase el puesto para apuntalar un cargo de primera ministra que está a punto de aprobar un proyecto de acuerdo que, según críticos, traiciona el resultado del referéndum. Allegados del ministro han sugerido que es muy poco probable que cambie de opinión y acepte asumir la cartera del Brexit.
May sí convenció a Penny Mordaunt, su ministra de desarrollo internacional, y a Andrea Leadsom, líder de la Cámara de los Comunes, para que permanezcan en sus puestos por el momento.
Mordaunt está presionando a la primera ministra para que suspenda la responsabilidad colectiva del gabinete en su acuerdo para el Brexit. Entretanto, el entorno de Leadsom ha dejado claro que ella se quedaría solo mientras creyera que existe la posibilidad de que May cambie de rumbo.
En brutales choques protagonizados en la Cámara de los Comunes, Rees-Mogg — líder de la facción ‘Brexiteer’ de los conservadores — y Nigel Dodds — líder en Westminster del Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte (DUP) — dijeron que May había roto su palabra y puesto a la Unión británica en peligro.
Dodds felicitó a Raab, quien dijo que el acuerdo presentado por la primera ministra presentaba una «amenaza muy real para la Unión» en una carta de renuncia — presentada al comienzo del día — que desvelaba la profundidad y la amargura de las divisiones conservadoras sobre el Brexit.
