Johnson dice al gabinete que el trabajo duro empieza luego del gran triunfo electoral
Boris Johnson ha dicho ‘esto no es nada, chicos’ a su gabinete, al reunirse con ellos por primera vez desde las elecciones.
El primer ministro dijo a la cúpula de su equipo ayer que los meses desde que asumió el mando en julio hasta la arrolladora victoria electoral de los conservadores habían sido ‘muy frenéticos’.
Sin embargo, agregó: «Vamos a tener que trabajar todavía más duro, porque la gente tiene ahora un alto nivel de expectativas, y debemos cumplirlas.»
«No debemos tener ninguna vergüenza de decir que somos un gobierno popular, que este es un gabinete del pueblo.»
Los conservadores se han hecho de decenas de escaños que antes votaban por el Partido Laborista en el norte y las Midlands, habiendo obtenido una mayoría de 80 en las elecciones del jueves pasado. Asimismo, Johnson advirtió que la confianza de los electores debe ahora ser recompensada.
«Hay un número muy grande de medidas con las que administraremos justicia social, abordaremos todos los problemas desde el trabajo social hasta el problema de los sin techo, igualaremos y uniremos nuestro país con mejores infraestructuras, mejor educación y mejor tecnología,» dijo al gabinete.
«Esto es lo que queremos hacer. Somos los conservadores, creemos en extender las oportunidades por todo el Reino Unido, y a eso es a lo que nos vamos a dedicar.»
Johnson finalizó su declaración de apertura al referirse a las cifras de empleo de hoy, bromeando sobre correr el riesgo de «sonar más norcoreano que lo normal». La economía sigue siendo robusta, dijo, pero que el gobierno tomaría medidas igualmente para fortalecerla.
«Esto no es nada» era un eslogan del presidente norteamericano Ronald Reagan (1981-1989) y Johnson podría haberlo citado deliberadamente: Reagan dibujó el mapa político de los estadounidenses al ganar el apoyo de los trabajadores que habían votado previamente por el Partido Demócrata de ese país — a los cuales se llamó «los demócratas de Reagan» — y, aunque era visto como un líder con poca comprensión de los detalles, exudaba optimismo y parecía capaz de conseguirlo, lo cual parecía gustarle a la gente.
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Foto superior de la personalidad de televisión Caroline Flack, quien cuenta porqué ha quedado ‘devastada’ luego de abandonar el reality show ‘Love Island’.
Alcalde de Londres: «El laborismo ha decepcionado a los más pobres y marginados de nuestra sociedad»
El catastrófico resultado electoral de la semana pasada ha sido el peor desempeño del Partido Laborista desde la década de 1930.
Ninguna justificación sirve, ni remotamente, para explicar el desastre de haber perdido la cuarta elección consecutiva después de una década de perjudicialausteridad por parte del partido gobernante.
Al no haber obtenido la confianza del pueblo británico, los laboristas han decepcionado a aquellos que los necesitan desesperadamente en el gobierno como los marginados, los vulnerables y los más pobres de nuestra sociedad.
Es absurdo decir que ganamos el argumento en estas elecciones, porque hemos perdido. Cambiar el dial en el debate sobre la austeridad no es un consuelo para los más afectados por el gobierno conservador.
Lo que enfrenta nuestro país en los próximos cinco años como resultado de nuestro fracaso es desgarrador. La desigualdad seguirá aumentando. Nuestro NHS y otros servicios públicos continuarán sin fondos suficientes. La emergencia climática será ignorada. Y el Brexit durode Boris Johnson lastimará a aquellos que ya han sufrido lo peor de la austeridad.
Es por eso que debemos analizar con frialdad lo que salió mal en el Partido Laborista. No se trata de echar la culpa; se trata de aprender las lecciones correctas y hacer cambios fundamentales, para que no repitamos los mismos errores.
Si somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, los laboristas simplemente no presentamos un candidato creíble para primer ministro ni un conjunto creíble de prioridades para gobernar. Toda la evidencia — especialmente la de la encuesta a boca de urna y los resultados finales — respalda esto.
Algunas políticas individuales fueron extremadamente populares. Pero eso no es suficiente. Lo que importa es la impresión general en la mente de las personas, y si podemos solventar algunas cuestiones básicas de liderazgo. ¿Se puede confiar en los laboristas para dirigir el país, con todo lo que ello conlleva? ¿Existe un plan económico creíble? ¿Podrá el laborismo cumplir sus promesas? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas fundamentales es no, no podemos esperar formar un gobierno.
El sorprendente y repetido fracaso del laborismo para abordar el antisemitismo estaba totalmente entrelazado con el fracaso del liderazgo. Ha sido extremadamente difícil para mí personalmente ver cómo el Partido Laborista ha hecho sentir a la comunidad judía durante años.
He visto y experimentado mucho racismo en mi vida. Y me parece devastador y vergonzoso que tantas personas judías, incluso muchas que ven al laborismo como su convicción natural, llegaran a la conclusión de que su partido de los últimos años se ha vuelto institucionalmente antisemita.
Una parte fundamental de nuestra renovación y rehabilitación como partido pasa por hacer lo necesario para reparar las relaciones del laborismo con la comunidad judía, y acabar con el antisemitismo rápidamente y sin excepciones.
No hay duda de que el Brexit también contribuyó a lo que sucedió la semana pasada — estábamos tratando de navegar por un electorado profundamente dividido — pero no estoy de acuerdo con aquellos que están tratando de echarle toda la culpa al Brexit, a pesar de tanta evidencia de lo contrario. Si alguna vez vamos a poder reconstruirnos como partido, debemos examinar honradamente todas las causas de nuestro fracaso.
Por ejemplo, sabíamos que el NHS era la principal preocupación para muchos votantes en estas elecciones, no el Brexit. Pero la confianza en la capacidad del laborismo para gestionar el NHS, así como otros servicios públicos, colapsó. Quizás más que cualquier otra cosa, perder ante los conservadores sobre el NHS es la acusación más condenatoria de todas, y muestra la escala del desafío que tenemos por delante.
Jeremy Corbyn ha dicho con razón que ahora se retirará, y esto debería suceder rápidamente, pero los cambios que tenemos que hacer como partido no terminan con su liderazgo.
La elección mostró el alcance de los daños a la coalición de votantes que nos permitió formar gobiernos laboristas en el pasado, y cómo los laboristas ahora están más alejados que nunca — política y culturalmente — de muchas de las personas que nuestro partido debe representar desde que fue fundado.
Me uní al Partido Laborista por primera vez cuando tenía 15 años cuando Neil Kinnock era el líder. Soy testigo de lo difícil que puede ser trazar un camino de regreso al gobierno desde muy de abajo. Pero, lo que es más importante, he visto y experimentado de primera mano, como ministro y ahora como alcalde, las cosas increíbles que los laboristas pueden lograr en el poder.
Es por eso que me apasiona contribuir a que el Partido Laborista realice los cambios fundamentales que necesitamos para recuperar el apoyo. Tenemos que movernos fuera de nuestra zona de confort, e involucrarnos con aquellos que nos rechazaron en esta elección y en las anteriores. Ni el status quo ni la reforma incremental son opciones que nos sirvan, y serían un flaco favor para los millones de personas que necesitan desesperadamente que los laboristas ganen dentro de cinco años.
No hay rastro de piedras preciosas de Tamara Ecclestone
El robo de un estimado de £50 millones en joyas de la residencia de Tamara Ecclestone fue probablemente el resultado de un ‘soplo’ según ha indicado su padre, Bernie.
El otrora magnate de la Fórmula 1 resaltó las fuertes medidas de seguridad de la mansión londinense de 57 habitaciones, asaltada luego de que la socialite se marchara de vacaciones a Laponia con su hija Sophia, de cinco años de edad.
Los asaltantes permanecieron 50 minutos en la propiedad del barrio de Kensington avaluada en £70 millones, donde se cree que la vigilancia de 24 horas incluye a un guardián que, en ese momento, se encontraba sentado en el centro de control de las cámaras de circuito cerrado.
La casa se encuentra en una exclusiva calles que tiene además patrullas de seguridad privada, donde policías armados vigilan varias embajadas ubicadas en las inmediaciones.
«No tengo una lista completa de los hechos pero, dada toda la seguridad que tiene la casa, asumo que se trata de un soplo,» dijo Ecclestone, ex consejero delegado de la competencia más importante del mundo automovilístico, de 89 años.
«Es horrible que esto suceda justo después de que ella se haya ido de la casa para viajar a Laponia. Aunque tal vez haya sido mejor que ella no estuviera en ese momento.»
La Policía Metropolitana dijo que los investigadores contemplan todas las opciones abiertas sobre el asalto, que está siendo tratado como un robo aislado.
Se cree que los ladrones entraron por el jardín antes de abrir las cajas fuertes escondidas en el dormitorio de la casa, que está al lado de Hyde Park.
Se entiende que las joyas de Ecclestone fueron sustraídas el viernes por la noche, justo después de que ella se fuera del país para las vacaciones de Navidad con su esposo Jay Rutland y su hija Sophia.
La policía usó perros rastreadores para registrar los terrenos de la propiedad, y están revisando las grabaciones de las cámaras de CCTV.
“Varios oficiales, incluida la unidad canina, se desplegaron en la propiedad residencial en Palace Green, W8,» dijo el sargento detective Matthew Pountney.
“Sin embargo, los sospechosos ya habían abandonado la escena cuando se hizo la llamada a la policía.»
«En este momento estamos investigando esto como un robo aislado, y estamos también considerando otras líneas de investigación.»
“La policía fue llamada por la seguridad de dentro del edificio reportando a tres hombres que habían estado dentro de la propiedad, y se está llevando a cabo una investigación rápida para localizar a los sospechosos y los elementos perdidos,» agregó.
«El robo es un delito angustiante, y estamos manteniendo a la víctima actualizada con la investigación.»
El diario The Sun informó que los intrusos huyeron con artículos como anillos, pendientes y un brazalete Cartier avaluado en £80,000 que Tamara recibió como regalo de bodas.
Su portavoz dijo: “Lamentablemente puedo confirmar que ha habido una invasión a la casa. La seguridad interna está cooperando con la policía en este asunto.»
“Tamara y su familia están bien, pero obviamente enfadados y conmocionados por el incidente.»
«Si alguien tiene información que pueda ayudar en las investigaciones, llame a la policía al 101, citando la referencia 8786/13DEC19».
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Foto superior de los 109 nuevos parlamentarios conservadores del norte de Inglaterra.
Indignación por parlamentaria que llamó «estúpidos» a los votantes por el Brexit del norte
Los estudios post-electorales del Partido Laborista han desembocado en una encarnizada guerra civil ayer.
En medio del debate sobre quién debe suceder a Jeremy Corbyn a la cabeza del partido, un parlamentario ha denunciado acusaciones de que una parlamentaria no reelecta ha llamado de estúpidos a los electores del norte de Inglaterra.
Emily Thornberry (foto izquierda) estaría preparando acciones legales luego de que Caroline Flint (foto derecha) culpara a «ardientes Remainers [que apoyan la permanencia en la UE]» como ella y Sir Keir Starmer por los desastrosos resultados de su partido.
Flint — quien perdió su escaño a manos de los conservadores en la circunscripción pro-Brexit Don Valley (South Yorkshire) — dijo: «No creo que nadie que haya contribuido a elaborar nuestras políticas europeas en los últimos años sea creíble como líder, porque no creo que pueda recuperar esas circunscripciones electorales.»
«Keir Starmer nos llevó a una política que no escuchaba las voces de los laboristas pro-Brexit que pedían precaución, nos guió por el camino de un segundo referéndum, y me temo que Emily Thornberry también lo hizo porque le dijo a uno de mis colegas, ‘me alegro de que mis electores no sean tan estúpidos como los tuyos’,» dijo Flint.
Sus comentarios llevaron al laborista Richard Burgon a aceptar que la posición del partido sobre la celebración de otro referéndum de la UE «fracasó».
Sin embargo Burgon — ministro de justicia de la oposición y parlamentario por Leeds East que sigue siendo aliado clave de Corbyn — atribuyó la derrota laborista a que las elecciones eran como «las elecciones del Brexit» y defendieron el manifiesto socialista del partido.
Sobre la posición laborista acerca del Brexit, sostuvo: “Creo que fue correcto intentar unir al país sobre esa base. ¿Falló? Tenemos que estar abiertos a aceptar que falló. Fue un resultado electoral desastroso y por eso lo lamentamos realmente.”
También criticó a los periódicos The Sun y Daily Mail por haber llevado a cabo una «campaña de demolición» contra Corbyn. «Creo que el error más grande que cometió el Partido Laborista fue quizás subestimar el deseo de que las personas que votaron por el Brexit querían salir de la Unión Europea,» agregó Burgon.
Respaldó a Rebecca Long-Bailey — ministra de comercio de la oposición — para suceder a Corbyn y dijo que está «pensando» postularse como su sucesora.
Mientras tanto John McDonnell, el canciller de oposición saliente, pidió disculpas por su papel en la campaña. También dijo que el próximo líder laborista debería ser una mujer — lo que la convertiría en la primera en liderar el partido — y dijo que era «probablemente el momento para un candidato no metropolitano,» diciendo que «necesitamos una voz del norte».
El laborismo debe trasladar su sede al norte
El Partido Laborista debería mudar su sede nacional de Londres para recuperar la confianza perdida, dice Lisa Nandy, potencial candidata al liderazgo.
Reconociendo que es un «camino muy difícil» recuperar a los votantes laboristas en las ciudades de todo el norte, la parlamentaria por Wigan y exmiembro del gabinete de oposición pidió que las estructuras de toma de decisiones del partido se muden de la capital, después de confirmar que está «considerando seriamente» competir por el liderazgo.
«Nuestra sede laborista, en mi opinión, debería mudarse fuera de Londres. Nuestras oficinas regionales deberían estar facultadas para tomar decisiones reales; deberíamos trasladar nuestras conferencias del partido a pueblos y ciudades,» dijo.
Su impacto en el corto plazo ha sido revolucionario, y su rotunda victoria significa que puede rehacer el país
La Gran Bretaña que ha surgido hoy es diferente de la que había antes, luego de haberse borrado su antiguo mapa político, de que volcara su modelo económico, de dejar todas sus perspectivas inciertas; incluso su propia unidad aún está en duda. La Gran Bretaña que construyó Tony Blair ya no existe, herida fatalmente por el referéndum del Brexit de David Cameron y ahora disuelta por la marea provincial de apoyo de los conservadores de Boris Johnson.
Para comprender la escala de lo que sucedió hay que recordar que, hace menos de cuatro años, Johnson todavía era alcalde de Londres y no se había decidido a respaldar a la salida o a la permanencia en el referéndum. Cameron era primer ministro, con la primera mayoría conservadora en más de 20 años, y la economía de Gran Bretaña se encontraba entre las más dinámicas de Europa. Una encuesta realizada el día antes de que Johnson anunciara que apoyaba el Brexit mostraba que la preferencia por permanecer en la UE estaba 15 puntos porcentuales por encima de la salida.
Con la votación para el Brexit, Reino Unido entró en un período de drama político continuo. Johnson ayudó a precipitar una crisis, se benefició de ella y luego convocó las elecciones del jueves 12 de diciembre para ponerle fin. En su triunfo, no solo mató a la Gran Bretaña de Blair, sino también al conservadurismo de Cameron.
En los seis meses desde que Johnson reemplazó en el cargo a Theresa May, su impacto ha sido revolucionario. Se deshizo del ala más liberal del Partido Conservador, radicalizó el acuerdo de divorcio de Gran Bretaña con la Unión Europea, y ganó un fuerte mandato del público para llevarlo a cabo. Al hacerlo, ha eliminado las posibilidades de la oposición de bloquear el Brexit y ha puesto al país en camino hacia un futuro no solo fuera de la UE, sino también uno que restablezca su orden regulatorio, legal y económico.
Es, en esencia, una notable historia de cambio político provocada por votantes y políticos, y por un político en particular. Quienes trabajaron en la campaña Vote Leave de 2016 creen que, sin el apoyo de Johnson, el Brexit no habría sucedido. Y sin el Brexit, Johnson habría sido completamente incapaz de luchar contra la campaña que hizo, abriéndose paso en áreas que no han votado por los conservadores por generaciones pero que cambiaron su voto, aunque con escepticismo, para «realizar el Brexit». Y sin embargo, si bien esta es una historia con un personaje principal, también se trata de las profundas corrientes estructurales y demográficas que trabajan debajo de la superficie, erosionando el corazón histórico del Partido Laborista y arrastrando a Johnson a la victoria gracias a una nueva coalición de votantes, transformando a los conservadores en un partido que da más prioridad a la soberanía nacional y al control de la inmigración antes que al crecimiento económico, que tuvo la suerte de enfrentar a un Partido Laborista más alejado de sus bases que nunca.
Para comprender la interacción entre el triunfo de Johnson y las fuerzas que él contribuyó a desatar en el referéndum del Brexit, fui a hablar con expertos de alto rango de la campaña conservadora y de la laborista, con ministros del gabinete, con el propio Johnson, con candidatos a las elecciones, con activistas del partido, con encuestadores y con amigos del primer ministro.
Regresé al pueblo del noreste de Inglaterra donde crecípara empezar a contar esta historia. Fue aquí en Sedgefield — era parlamentario por esta circunscripción — donde Tony Blaircomenzó su carrera política, donde su máquina laborista tenía el control total. Es decir, hasta anoche.
Cuando mis padres se mudaron a Sedgefield, en 1987, Blair era solo otro miembro del parlamento. Margaret Thatcher era primera ministra, recién llegada de una segunda victoria electoral. Incluso entonces, en el clímax de los poderes de Thatcher, Sedgefield y el noreste más amplio permanecieron tan orgullosamente independientes de esa tendencia que la marea conservadora no los pudo alcanzar. Siempre fue difícil imaginar algo más. En mi vida temprana, Blair era una figura siempre presente. Mis padres eran activistas laboristas; me llevaban a las reuniones laboristas cuando hablaba; una vez él me hizo un té en pijama. Aunque sus visitas fueron más esporádicas a medida que surgió en la conciencia nacional, la operación política de Blair aquí abarcaba todos los aspectos.
Y siguió así después de la partida de Blair: en 2017, los siete distritos electorales en el condado de Durham, donde se encuentra Sedgefield, votaron a los laboristas, como lo habían hecho durante los últimos 25 años. Esta parte del país — abrumadoramente blanca, en gran medida de clase trabajadora, más pobre que el promedio y ahora más vieja que el promedio — era el núcleo del partido, con votantes que lo habían seguido durante generaciones atados por la cultura, la política y la economía. Incluso cuando el Partido Laborista se transformó con Blair, volviéndose más económicamente centrista y menos izquierdista, le apoyaron.
Ese mundo ahora casi ha desaparecido. Escaño tras escaño en el noreste, los laboristas fueron barridos del poder. En antiguas aldeas mineras, ciudades industriales, valles rurales y finalmente en el reducto de Blair, Sedgefield. Temprano en la mañana del viernes, el resultado fue confirmado: por primera vez desde 1931, la circunscripción que sirvió como trampolín al poder de Blair había votado a los conservadores.
El resultado fue anunciado en el centro cívico Spennymoor, donde yo iba a nadar de niño. Phil Wilson, el parlamentario que reemplazó a Blair en 2007, estaba parado fuera de una sala de deportes utilizada por el club local de tae-kwon-do, rodeado de equipos de cámaras de prensa. Liberado por la magnitud de la derrota del partido, con la voz quebrada por la emoción, dejó que sus verdaderos sentimientos se derramaran. El partido había perdido el contacto con sus votantes, su visión del mundo parecía antipatriótica, sus promesas económicas increíbles, su cultura interna intolerante, desagradable, vengativa. Pero sobre todo su líder, Jeremy Corbyn, era simplemente inadmisible para un número demasiado grande de electores. Por cada uno que decía a Wilson que no podía apoyar al laborismo porque no apoyaba el Brexit, había cuatro o cinco que señalaban a Corbyn, dijo. «Una y otra vez,» me dijo un activista laborista que trabajaba para Wilson, «nos decían: ‘estoy votando por Boris’.»
Boris, no los conservadores.
Johnson no puede reclamar la responsabilidad exclusiva de este cambio; ha tardado mucho en llegar. Durante más de una década, las mayorías electorales del laborismo aquí se redujeron, como parte de una tendencia demográfica más amplia que se vio con mayor dureza en el referéndum del Brexit de 2016.
Con el tiempo, el voto laborista se ha vuelto más metropolitano, más rico, más diverso, más joven y más educado, más en línea con la permanencia en Europa. El voto conservador se ha vuelto más pobre, más blanco, más viejo, menos educado y más provincial, como el Brexit. Este cambio fue acelerado por el referéndum de la UE, que reflejó estas líneas divisorias emergentes, reemplazando las lealtades de clase que se habían mantenido en gran medida desde la Segunda Guerra Mundial.
El cambio demográfico del voto de cada partido significó que grandes áreas del país estuvieran en juego en esta elección. Mientras que la clase trabajadora en el condado de Durham — que votó por el Brexit — se ha vuelto menos laborista, la próspera Inglaterra metropolitana — que votó por la permanencia — ha ido en la otra dirección. En Lewisham Deptford, la circunscripción del sureste de Londres donde ahora vivo, por poner un ejemplo, el voto laborista ha aumentado en las últimas décadas. Anoche, los laboristas se aferraron a él con más del 70 por ciento de los votos.
Johnson, entonces, no solo heredó un cambio que ha estado desarmando lentamente el mapa político de Gran Bretaña durante décadas, sino que lo hizo en el mismo momento en que el acelerador aplicado por el referéndum de la UE le indicó que finalmente podría pintar docenas de asientos laboristas del color azul de los conservadores.
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Con salpicaduras de barro en su traje, con la corbata sobre su prominente estómago, Johnson entrecierra los ojos ante mi pregunta. Yo estaba con él cuando hacía campaña en Salisbury — la ciudad a 90 millas de Londres que se hizo famosa por el intento de asesinato de un espía ruso y su hija en 2018. Le pregunté qué hacía para relajarse. Riéndose, Johnson respondió: «¿Qué voy a hacer, aparte de unas cuantas ecuaciones cuadráticas y leer filosofía pre-socrática?» «¿Entonces no estás agotado?» le pregunté, presionándolo para que me dijera algo, cualquier cosa, que pudiera revelar un poco del hombre detrás del personaje. Riendo de nuevo, dijo: «Soy como un resorte de acero. Estoy tan en forma como el perro de un carnicero. Soy como … ¡como un resorte en espiral listo para saltar!»
Nuestro intercambio de palabras no tenía mayor sentido más que el de un divertimento ligero para Johnson y sus ayudantes, quienes se rieron junto con él. Las respuestas formaron parte del papel de erudito e intelectual que ha perfeccionado desde la escuela. Pero sí mostraron algo más profundo sobre su campaña y también una instantánea de Johnson, el hombre.
Esto, después de todo, era un clásico de Johnson, que es dar la apariencia de una jovialidad caótica y libre que no dice nada que le distraiga de su guión de campaña. Si hubiera ofrecido una visión genuina de cómo se relaja, habría arriesgado salir en titulares mediáticos a crear en la conciencia nacional una imagen que no podría controlar. Cameron, quien se despertaba antes del amanecer todos los días para revisar sus documentos oficiales, cultivó una reputación de chillaxing que era a la vez injusta y reveladora. En el caso de Johnson, todos en Gran Bretaña le conocen o al menos conocen el personaje que ha creado, pero muy pocos parecen entenderlo de verdad.
Desde que se convirtió en primer ministro, Johnson ha llevado a cabo una campaña centrada, incluso aburrida, para convertir a la minoría que heredó en su propia mayoría. Esto revela más al verdadero Johnson. Debajo del pelo rubio desordenado y la ropa, los documentos sobre filosofía griega y las interminables multas de estacionamiento, hay un hombre obsesionado con su propio ascenso que ha ganado todos los concursos de popularidad en que ha participado — desde la escuela, pasando por la universidad y la política — hasta este momento, la única carrera que realmente le ha importado. Es un hombre que exuda caos, pero que ha demostrado una y otra vez que está preparado para mostrar una enorme disciplina, reunir expertos a su alrededor, capacitarlos y escuchar sus consejos. Se eriza e ignora a cualquier persona con autoridad real sobre él, sea un líder de su partido o el editor de un periódico (antes era periodista) pero, cuando él es la autoridad, no duda en pedir ayuda. En palabras de un excolega que trabajó estrechamente con él, «es un jugador de equipo terrible, pero es un buen capitán de equipo».
Las últimas siete semanas son la culminación del trabajo de toda su vida para convertirse en primer ministro y ganar una elección general. Johnson realizó una campaña de una disciplina comparable a la que intentó su predecesora, May, y fue rechazada en 2017. May se pegó al guión que le daban, decir que solo ella ofrecía el liderazgo «fuerte y estable» requerido para llevar a cabo el Brexit; de manera similar, Johnson insistió en que solo una mayoría conservadora bajo su liderazgo podría «lograr el Brexit». Al igual que May, Johnson también prometió a los votantes el fin de la austeridad de los años de Cameron. Johnson estaba difundiendo el mismo mensaje contra el mismo oponente laborista que May. Y sin embargo, las dos campañas lograron resultados diametralmente diferentes. ¿Por qué?
Primero, lo «fuerte y estable». Contradictoriamente tal vez, la campaña de Johnson fue más disciplinada que la de May — la cual tenía una apariencia externa de estructura, pero estaba dividida en la estrategia y marcada fatalmente por el ego, la arrogancia, la ingenuidad política y, en última instancia, su debilidad a la hora de servirse del liderazgo de consejeros y asesores rivales. La campaña de Johnson fue más firme, tomó a la oposición más en serio y mostró más crueldad política al cerrar las áreas problemáticas expuestas durante la campaña de May.
Si bien las campañas de Johnson y May hicieron la misma oferta central — el fin de la pertenencia de Gran Bretaña a la UE y una reversión de la austeridad — Johnson lo empaquetó de manera más atractiva: como el tipo de cambio que la gente quería, no uno que temían. Representó un retorno a la normalidad que el país anhelaba, a partir del status quo actual de recortes y caos. No ofreció cambios importantes en el tamaño del estado, ni en los servicios públicos, los impuestos o el gasto público. La estrategia de Johnson era dar a la gente la oportunidad de cambiar las cosas malas de la política, sin que teman lo que haría un gobierno conservador con esta licencia.
En Salisbury, cuando se le preguntó porqué su campaña eratan aburrida, Johnson respondió: «Yo no soy el artista, solo soy el tema del cuadro: el que tiene que aplicar un rico claroscuro al lienzo eres tú». El claroscuro es una técnica artística utilizada para contrastar la luz y la sombra, dando vida y profundidad a una pintura. Sin embargo, en la campaña, el propio Johnson era el claroscuro, que tenía que sumar al lienzo monótono que estaba ofreciendo al electorado.
Finalmente, Johnson tampoco podía permitirse un mensaje vívido y en tecnicolor, porque eso era lo que tenía su oponente: Corbyn prometía una abierta generosidad del gobierno, renacionalizando una serie de servicios y expandiendo el estado. Johnson solo pudo ganar con el Brexit, porque le permitía cambiar la demografía del voto británico, y por la buena suerte de tener como contrincante a Corbyn, el candidato a primer ministromás impopular de la historia moderna. Si Johnson se hubiera desviado de su rumbo, habría entrado a los fuertes vientos que soplaban a favor de Corbyn: la década de austeridad, el lamentable crecimiento de las ganancias, los mayores tiempos de espera en los hospitales y el deseo de algo nuevo.
La campaña conservadora, y el propio Johnson, cometieron errores, y los laboristas dieron algunos golpes serios. Sin embargo, Johnson se apegó en gran medida a su tarea, entregando el mensaje más potente para él y más peligroso para Corbyn. Las circunstancias jugaron a su favor, y fue él quien las aprovechó. De todos los factores que afectan una campaña, un experto en elecciones que trabajó en la campaña de 2017 me dijo: “El factor principal es el candidato.»
Una de las características recurrentes de la vida de Johnson es su negativa a cumplir con expectativas ortodoxas y estándar. Su carrera política ha sido impulsada principalmente por su celebridad, escapando así de las obligaciones derivadas de depender del patrocinio de otros. Cuando se convirtió en primer ministro alcanzó el pináculo del cursus honorum de Gran Bretaña, pero se vio encerrado por el fracaso político de su predecesora, dejándole incapaz de actuar como quería. En retrospectiva, siempre fue probable que buscara su propio mandato.
Los amigos de Johnson que hablaron conmigo para este artículo dijeron que su disposición a apostar, a arriesgarse a ser uno de los primeros ministros más efímeros de la historia por mantener su libertad de acción, está arraigada en esta parte de su carácter, en que él rechaza patológicamente seguir reglas, obligaciones o imposiciones de otras personas. Quienes le aprecian menos señalaron que este rasgo se extiende a su vida privada, en la que los sentimientos de amigos, familiares y colegas son meros daños colaterales, regados a lo largo de su ascendente carrera.
Incluso con eso en mente, esta elección fue una apuesta considerable. La única ruta de los conservadores hacia la mayoría fue a través de áreas que no habían votado al Partido Conservador por años y desconfiaban instintivamente del partido, particularmente respecto a los servicios públicos. La irrupción del Partido del Brexit de Nigel Farage — la mayor amenaza de los conservadores para la derecha política — fue el disparador para solicitar las elecciones porque rozaban el 15 por ciento en las encuestas, lo suficiente como para privar a Johnson de la mayoría. E incluso si todos estos desafíos hubieran sido superados, si los británicos anti-Brexit se hubieran unido, sus posibilidades de salir victorioso se hubieran visto seriamente reducidas.
«Tuvo el mismo mazo de cartas que Theresa May, pero las ha jugado de manera diferente,» me dijo Guto Harri, amigo de Johnson que trabajaba para él cuando era alcalde de Londres. «Entró en estas elecciones porque quiso. Ha intimidado y acorralado a todos para que lo acompañen. No le interesa ir al poder para vivir en Downing Street o pasar el rato en [la residencia veraniega del primer ministro en] Chequers. Iba a ser todo una mierda o un éxito.»
Otros amigos y colegas que trabajan con él a puerta cerrada dicen que se molesta por las críticas personales, es propenso a altibajos y puede parecer extrañamente vulnerable y supersticioso, a menudo permitiendo que una risilla burlona se le escape cuando se siente incómodo. Pero igualmente me dijeron que se apresura a salir de tales distracciones o momentos introspectivos, y a menudo es él quien está lleno de optimismo y humor, particularmente en las reuniones matutinas.
El otro lado del carácter de Johnson — que surgió en conversaciones con amigos, ex colegas y ayudantes involucrados en esta campaña y el referéndum del Brexit — es su crueldad política y amoralidad. Uno de sus antiguos editores me dijo que Johnson disfrutaba de la historia romana en parte porque le gustaba su sistema de múltiples dioses, que representan múltiples fuerzas a las que uno puede apelar, y que le parece que el mundo monoteísta de hoy es demasiado restrictivo moralmente, dijo este excolega. Un amigo que trabaja en estrecha colaboración con él, partidario del Brexit, lo dijo sin rodeos: «Necesitábamos tener de nuestro lado a un bastardo.»
Esta combinación dentro de Johnson, según me dijeron sus amigos y colegas — audacia política, celebridad y tolerancia al riesgo, así como una inclinación a hacer cualquier cosa por alcanzar el poder — es lo que le convirtió en mejor candidato que May. Un estudio de las elecciones británicas de 30,000 votantes, llevado a cabo después de las elecciones de 2017, mostró que la razón principal por la que al laborismo le fue tan bien durante esa campaña fue el sólido desempeño de Corbyn en relación con May. Ambos eran figuras políticas notoriamente desconocidas, dada su prominencia. En esta elección, ambos líderes fueron notoriamente conocidos, y esta vez, las calificaciones personales de Johnson se mantuvieron por delante de las de Corbyn. Gran Bretaña tenía a su bastardo, y decidió votar por él.
«El carácter es el destino, decían los griegos, y estoy de acuerdo,» escribió Johnson en El factor Churchill, su libro de 2014 sobre Winston Churchill que lleva el subtítulo Cómo un hombre hizo historia. Esta es la versión de Johnson de su propio y aparentemente inevitable triunfo: la versión en la que él salva al país como su héroe Pericles, librándolo de la paralizante duda e indecisión después del Brexit. En esta versión demuestra, como lo ha hecho durante toda su vida, que las reglas son para las personas pequeñas. Otros, como él mismo, muestran que la vida puede doblegarse ante la voluntad de los grandes hombres.
En seis meses, heredó un desastre político que convirtió en un triunfo político. Y, sin embargo, para sus admiradores y de hecho para el propio Johnson, no es tan simple. El Brexit fue una ola cuyas corrientes ya existían antes de 2016, causadas por cambios económicos y demográficos, impulsados por el colapso financiero de hace una década.
Para ganar estas elecciones, el Partido Conservador necesitaba a Johnson, pero no podría haber ganado sin el Brexit, y el Brexit no habría sucedido sin él. Sin embargo, lo que heredará cuando vuelva a entrar en 10 Downing Street es una serie de problemas que la personalidad por sí sola no puede resolver: desde las compensaciones inherentes a la relación británica posterior al Brexit con Europa, hasta la viabilidad futura de la nueva coalición electoral conservadora, así como la competitividad económica de Gran Bretaña. Ninguno de estos desafíos es insuperable, pero sí requieren que Johnson sea tan efectivo administrando el poder como lo ha sido para alcanzar el poder. Al igual que con el Brexit, el triunfo de hoy es el final del comienzo de la historia — no el final en sí mismo.
Artículo original en inglés de Tom McTague
Publicado en The Atlantic el viernes 13 de diciembre de 2019
Hasta 1/3 de ministros dejarán el gabinete después del Brexit
Boris Johnson ha elaborado planes para dirigir un gobierno «revolucionario» que despedirá a ministros, cerrará departamentos en Whitehall y reemplazará funcionarios públicos por expertos externos en un intento por «remodelar» la economía.
Se cambiará hasta un tercio del gabinete en la reorganización — planeada para febrero, después del Brexit — para que se puedan presentar nuevas caras que creen un gobierno «transformador», centrado en las necesidades de los votantes de la clase trabajadora que lo impulsaron a una victoria aplastante la semana pasada.
En el Discurso de la Reina el jueves, Johnson anunciará que está consagrando con categoría de ley el compromiso del gobierno de inyectar fondos al NHS hasta £33.9 mil millones para 2023-24 — la primera vez que un gobierno ha hecho un compromiso de gasto legalmente vinculante durante varios años. £78 mil millones adicionales se destinarán a transformar el transporte en el norte de Inglaterra con nuevas carreteras, puentes y redes de autobuses.
En una señal de su intención de conquistar el centro de la política británica, Johnson visitó ayer Sedgefield, la antigua circunscripción del ex primer ministro laborista Tony Blair donde los conservadores ganaron el jueves.
Apropiándose de lenguaje utilizado por el ‘Nuevo Laborismo’ — período en que gobernaron el país los primeros ministros Tony Blair y Gordon Brown, descrito por Blair como el período de los «servidores del pueblo» — Johnson dijo : «Cuando lleguemos a Westminster y comencemos nuestro trabajo, recuerde que no somos los amos, somos los servidores ahora. Nuestro trabajo es servir a la gente de este país.»
El primer ministro convocó a altos funcionarios como el secretario del gabinete Mark Sedwill el viernes por la tarde y anunció que todo el gobierno tenía que cambiar su enfoque, para mejorar las vidas de los votantes de clase trabajadora en el norte de Inglaterra que respaldaron el Brexit y posibilitaron el cambio hacia los conservadores.
Johnson abolirá el DExEU — el ministerio del Brexit — el 31 de enero, enviando a su mejor personal para unirse al equipo negociador de David Frost en la UE en la Oficina del Gabinete y el departamento de comercio internacional (DTI).
«Eso ya está acordado,» dijo una fuente. «Va a suceder.»
El primer ministro también pasará las vacaciones de Navidad elaborando planes para hacer «grandes cambios» a otros ministerios de Whitehall. Los primeros objetivos:
● Establecer un ministerio de fronteras e inmigración separado del Ministerio del Interior, para mejorar la seguridad y el funcionamiento del sistema de visados después del Brexit
● Fusionar el DTI con el ministerio de comercio, para crear un equipo poderoso que consiga acuerdos comerciales con Estados Unidos, Japón y Australia mientras se transforma la economía en el norte de Inglaterra.
● Fusionar el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Departamento de Desarrollo Internacional para ayudar a coordinar el presupuesto de ayuda de Gran Bretaña con objetivos de la política exterior.
● Separar la energía y el cambio climático del departamento comercial nuevamente.
Johnson hará una reorganización limitada el lunes reemplazando a Nicky Morgan, el ministro de cultura que ya presentó su renuncia; Alun Cairns, el ministro de Gales, que renunció al comienzo de la campaña; y Zac Goldsmith, que perdió su escaño la semana pasada.
Ese es el inicio de una liquidación general en febrero, en que revelará al equipo que espera transformar a Gran Bretaña y cimente las posibilidades de los conservadores de ganar un quinto mandato sin precedentes en 2024.
Los expertos dicen que los nuevos ministros serán seleccionados en función de su experiencia y capacidad para impulsar el cambio, y no por sus apariciones en los medios.
Una figura de alto nivel dijo: «Será [una transformación] bastante importante. Buscaremos a personas que sepan hacer el trabajo y que no se preocupen por los medios ni nada en el corto plazo. Estamos elaborando un plan muy detallado y revolucionario, y luego lo implementaremos.»
Otra fuente gubernamental de alto nivel dijo: «Habrá un gabinete para realizar el Brexit y luego habrá un gabinete para llevar a cabo los planes de Boris para remodelar el país. Utilizará el tiempo entre una cosa y otra para ver qué quiere y a quién quiere.»
Las tres prioridades de Johnson para los próximos cinco años serán convencer a los votantes del norte que votaron por los conservadores a que vuelvan a hacerlo. La primera prioridad será hacer todo lo necesario para dejar en condiciones óptimas al NHS, y que así sea «imposible» para los laboristas utilizar el asunto en contra del gobierno en las próximas elecciones.
Lo siguiente será transformar la economía de Gran Bretaña fuera de Londres, para que los votantes del norte se beneficien de empleos de alta tecnología.
El tercero será el lanzamiento de un número récord de proyectos de infraestructura, que probablemente se denominen ‘puentes Boris’.
Una fuente gubernamental de alto nivel dijo: «Necesitamos una reforma radical de la maquinaria para asegurarnos de que esté lista para entregar un gobierno transformador. Necesitamos cambiar nuestro enfoque y comenzar a trabajar por las personas fuera de los Home Counties [la «provincia» o los alrededores de Londres, la zona con mayor poder adquisitivo de Reino Unido].»
Además del flujo de fondos para el NHS, el Discurso de la Reina también incluirá proyectos de ley para que los terroristas cumplan sus condenas completas, para brindar un mejor servicio a los viajeros, más protección a los inquilinos y para evitar que las autoridades locales boicoteen productos de otros países como Israel.
Las nuevas normas sobre los funcionarios públicos superiores garantizarán que sea más fácil contratar expertos externos de empresas y otros sectores para que trabajen junto a funcionarios de carrera.
Una fuente bien informada dijo: “Habrá muchos cambios en el sistema: contratación, despidos y capacitación. Tenemos que reorganizar a las personas, reorganizar las estructuras, reorganizar la administración, reorganizar Downing Street.»
“Tenemos que conseguir a las personas correctas para los trabajos correctos en todos los ámbitos. La gente quiere un cambio y tenemos que cumplir.»
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«Bueno, bueno…» murmuraba Corbyn mientras su «muro rojo» se venía abajo
Jeremy Corbyn permanecerá en el cargo durante al menos los próximos dos meses, dijo John McDonnell antes de que se inicie la carrera para la sucesión del líder laborista.
Una fuente cercana al líder laborista dijo que «por sentido común» Corbyn seguiría en el poder durante meses porque un concurso de liderazgo puede tomar al menos 12 semanas, y porque el puesto siguiente al de Corbyn ya estaba vacante.
Se dice que la tercera y actual esposa de Corbyn, Laura Alvarez, quiere que su marido dimita antes de ese plazo, ante preocupaciones por la presión mediática y su propio estado emocional. Piensan de igual manera los parlamentarios laboristas, que le están instando a que deje el cargo inmediatamente.
El canciller de la oposición McDonnell dijo aceptar su responsabilidad en el «desastre» electoral — la peor actuación de su partido desde 1935 — pero luego culpó a un medio de comunicación que, según él, había «demonizado» a Corbyn.
Corbynafirma que «ganó su argumento» a pesar de que Boris Johnson le aplastara en las urnas, lo cual ha provocado burlas de parlamentarios laboristas reelegidos y candidatosderrotados por igual.
Sin embargo, McDonnell se apresuró a salvar la posición de extrema izquierda de su partido, insistiendo en que la «plataforma de políticas» del Partido Laborista era correcta pero que no se había comunicado adecuadamente a los electores, debido a la hostilidad de los medios.
Jess Phillips, parlamentaria laborista por Birmingham Yardley, es una de los varios contendientes que deben anunciar sus candidaturas mañana mismo.
La noticia se conoce luego de que The Sunday Times revelara detalles de la «altanera» respuesta de Corbyn a la mayor derrota del laborismo desde 1935. Según una fuente, Corbyn pasó las primeras horas del viernes en la sede de su partido viendo la cobertura electoral de la BBC repitiendo: «bueno, bueno…»
Jeremy Corbyn enfrenta una furiosa reacción de las bases laboristas al negarse a asumir la culpa de la derrota en elecciones generalesmás desastrosa del partidoen 80 años, y a fijar una fecha para dejar el cargo.
Principales figuras laboristas cargaron contra su líder después de que él culpara al apoyo público al Brexit del impresionante triunfo de Boris Johnson: una mayoría de 80 en la Cámara de los Comunes, que dejó a los laboristas con 59 parlamentarios menos que en 2017 en un «Viernes 13» de terror.
En la única entrevista que brindó, Corbyn dijo también estar «orgulloso» del manifiesto rechazado por su partido, y protestó contra el «abuso personal» que habría recibido de los medios, mientras insistía: «Hice todo lo que pude.»
Sin embargo, las encuestas de boca de urna demolieron su defensa, revelando que muchos más votantes se volvieron contra los laboristas debido al líder del partido (43 por ciento) que a su política de Brexit apoyando al referéndum (17 por ciento).
También mostró que el voto del partido se desplomó tanto en las áreas más a favor de la permanencia en Europa (por más de 6 puntos), como en las más fervientemente pro-Brexit (por alrededor de 10 puntos).
Dos exministros del interior laboristas, Alan Johnson y David Blunkett, encabezaron las críticas a Corbyn, mientras que el alcalde de Londres Sadiq Khan y los candidatos ganadores y derrotados también le han instado a que asuma la responsabilidad.
Johnson atacó el «culto» de Momentum — nombre del grupo al interior del Partido Laborista que apoya incondicionalmente a Corbyn — diciéndole a su fundador Jon Lansman: «Corbyn era un desastre que se veía venir.»
Protestando de que el derrotadolíder «no pudo encabezar a la clase trabajadora ni cien metros hacia adelante», agregó: «Quiero que salgan del partido. Quiero que Momentum se vaya. Que regresen a su política de juguete.»
Lord Blunkett atacó a «la camarilla que dirige el Partido Laborista», exigiendo que un líder interino — al tiempo que sugería el nombre de Hilary Benn — reemplazara a Corbyn de inmediato.
«No he escuchado a ninguno de ellos disculparse con todos los que perdieron sus escaños anoche», señaló el miembro de la Cámara de los Lores.
Encuesta de boca de urna muestra que su carácter controvertido fue factor clave
Khan también culpó de la «catastrófica» derrotaal liderazgo de Corbyn y a su «fracaso reiterado para abordar el antisemitismo», pidiéndole que renunciara «inmediatamente».
Wes Streeting, parlamentario por Essex, dijo que Corbyn tenía que asumir la responsabilidad «por una política económica en la que la gente no creyó, y por una cultura interna repugnante».
En sus comentarios a primera hora de la mañana, Corbyn anunció que se iría solamente antes de las próximas elecciones, que se deben celebrar en 2024, y que entraría en «un proceso de reflexión».
Más tarde, cedió al aceptar que se iría «en la primera parte del próximo año», pero descartó dar un paso al costado para una pausa antes de que el comité ejecutivo nacional gobernante establezca un calendario.
Como consecuencia del dramático resultado, el mejor del Partido Conservador desde 1987:
* Fuentes del gobierno dijeron que es probable que el proyecto de ley del Brexit sea devuelto a los Comunes el viernes próximo, para una votación en segunda lectura.
* Boris Johnson, hablando en Downing Street, instó a ambos lados de la división del Brexit a «encontrar el final y dejar que empiece la curación» (foto superior), ya que declaró que el NHS era ahora la «prioridad abrumadora del pueblo británico».
* El primer ministro irlandés, Leo Varadkar, reveló que el primer ministro había sugerido que usaría una victoria decisiva para comprometerse con el Brexit para alcanzar un acuerdo comercial, suscribiéndose a los estándares de la UE.
* Nicola Sturgeon dijo que, la próxima semana, solicitaría formalmente los próximos poderes para que Holyrood celebre un segundo referéndum de independencia, después de que el SNP ganara 48 de los 59 posibles asientos de Westminster.
* Jo Swinson insistió en que «no se arrepentía» de su papel clave en la activación de las elecciones anticipadas, a pesar de la luz verde para el Brexit y del fracaso Liberal-Demócrata que le costó su propio escaño.
* Jess Phillips, Lisa Nandy y David Lammy insinuaron que el liderazgo del Partido Laborista podrían tenerlo Keir Starmer, Rebecca Long-Bailey o Angel Rayner, entre los favoritos sugeridos.
* Len McCluskey, jefe del sindicato Unite The Union y aliado de Corbyn, también criticó los fracasos de campaña como la «andanada de políticas» y la falta de disculpas por el antisemitismo.
Cuando se le preguntó sobre su papel en la debacle del laborismo, Corbyn dijo: «He hecho todo lo posible para liderar este partido.»
«Desde que me convertí en líder, hay más del doble de miembros y el partido ha desarrollado un manifiesto muy serio y totalmente costoso.»
Argumentando que había «recibido más abusos personales que cualquier otro líder», Corbyn agregó: «Esta elección fue finalmente absorbida por el Brexit.»
Algunos hicieron un fuerte contraste con Ed Miliband, quien renunció inmediatamente después de perder en las elecciones de 2015 diciendo: «Asumo la responsabilidad absoluta y total de nuestra derrota.»
‘Tories’ se disponen a lograr su mayor triunfo desde 1987 con Thatcher
Boris Johnson ganará una cómoda mayoría con gobernabilidad, luego de que los votantes lo respaldaran en las urnas para sacar a Gran Bretaña de la UE el próximo mes.
La encuesta de boca de urna al final de la tercera elección general del país en menos de cinco años predijo que los conservadores ganarán 368 escaños.
La encuesta, realizada a nombre de Sky News, BBC e ITV, predijo que el Partido Laborista ganará 191 escaños, 71 menos que en 2017. El Partido Nacional Escocés (SNP) está en camino de ganar 55 escaños mientras se proyecta que los liberal-demócratas obtendrán 13.
Tal resultado le daría a Johnson una mayoría de 86.
El Partido Conservador solo ha ganado mayorías en dos de las siete elecciones generales desde que Margaret Thatcher fuera reelegida por tercera vez con una mayoría de 101 en 1987. En 1992, John Major ganó una mayoría de 21, y en 2015 David Cameron ganó con mayoría de 12.
Sin embargo, los académicos advierten que hay un número excepcionalmente grande de mesas muy reñidas en todo el país, y que la cifra final de escaños conservadores podría ser significativamente mayor o menor de lo que predice la encuesta.
Aún así, Johnson se verá impulsado en privado por los resultados de la encuesta de boca de urna, altamente precisa en 2017, que sugiere que los conservadores han logrado romper el llamado «muro rojo» de los reductos del laborismo en las Midlands y el norte de Inglaterra.
Las circunscripciones que votaron a favor de la salida europea en el referéndum de 2016 parecen haber respondido al implacable mensaje del líder conservador, de que solo una mayoría conservadora trabajadora podría «lograr el Brexit».
Mientras tanto, la escala de la derrota pronosticada para el laborismo, casi seguramente terminaría con el liderazgo de Jeremy Corbyn después de cuatro años en los que ha fracasado dos veces en sus intentos de convertirse en primer ministro. Si se confirma, el total del laborismo es menor que el que obtuvo Michael Foot en 1983.
Corbyn, de 70 años, venía detrás de Johnson en las encuestas al preguntarse en las encuestas qué hombre sería el mejor primer ministro. La campaña conservadora explotó implacablemente la impopularidad de Corbyn entre los votantes mayores de clase trabajadora, en los escaños de los antiguos reductos laboristas.
La encuesta ‘a boca de urna’ — donde se pregunta a los electores por quién votaron, justo a la salida de las mesas de sufragio — apunta a un resultado decepcionante para Jo Swinson, la líder del Partido Liberal-Demócrata que ayudó a precipitar una elección que, calculó, vería a su partido subido a una ola de furia de los electores que apoyan la permanencia en Europa.
En cambio los liberal-demócratas, junto con el Partido del Brexit, parecen haber sido exprimidos implacablemente a medida que la combinación del Brexit y las lealtades a los partidos tradicionales restablecieron el sistema bipartidista de Gran Bretaña.
En Escocia, el SNP parece listo a recuperar parte del terreno que perdió en 2017. Mientras tanto, los conservadores confían en conservar la mayor parte de las ganancias al norte de la frontera que obtuvieron hace dos años.
La votación de este año — la primera en diciembre desde 1923 — llegó al final de una campaña a menudo amarga, que hizo poco para restaurar la confianza de los electores en los políticos.
Para la segunda elección, la campaña se suspendió debido a un ataque terrorista cuando Usman Khan asesinó a Jack Merritt y Saskia Jones el 29 de noviembre en London Bridge.
Johnson fue acusado por el padre de Merritt, Dave,de no haber proporcionado una «respuesta digna» al ataque, acusándole de explotar el incidente con fines políticos.
El líder conservador sufrió otro revés cuando se negó inicialmentea mirar una fotografía de un niño de cuatro años, con sospecha de neumonía, forzado a dormir en el suelo debido a la falta de camas en el hospital general de Leeds.
Mientras tanto, Corbyn se vio obligado a disculparse por no haber actuado decisivamente para desmarcar al laborismo de acusaciones de antisemitismo, después de una intervención sin precedentes del Gran Rabino de Reino Unido.
El Partido Laborista prometió el mayor aumento en el tamaño del estado desde la Segunda Guerra Mundial con un compromiso de gasto de £89 mil millones que, según dijo, podría financiarse en su totalidad a partir de impuestos más altos sobre las empresas y los que más ganan.
Las encuestas sugirieron que los votantes no creen que los laboristas puedan ofrecer políticas como banda ancha gratuita para cada hogar y empresa en una década, o un paquete de compensación de £58 mil millones para mujeres afectadas por los cambios del límite de edad de las pensiones estatales.
Una victoria para Johnson pondrá a Gran Bretaña en camino hacia el Brexit antes de que expire la tercera extensión de la UE el 31 de enero.
Es probable que quiera seguir adelante con una agenda doméstica en el Discurso de la Reina, el próximo jueves. Los proyectos de ley prometidos incluyen una garantía de un aumento en el gasto del NHS y una legislación para endurecer las sentencias para delincuentes terroristas.
Boris Johnson parecía dirigirse a una resonante victoria electoral anoche.
Los ‘Tories’ parecían haber asegurado una mayoría de 86 con un resultado total de 368 escaños por encima de los 191 obtenidos por Jeremy Corbyn, según mostraba una encuesta a boca de urna encargada en conjunto por BBC, ITV y Sky News.
La predicción señalaba el peor resultado para el Partido Laborista en una elección desde 1935 — y la mayor victoria conservadora desde 1987.
Así, sería posible que Johnson cumpla con su compromiso de «realizar el Brexit» antes de Navidad. La libra esterlina subió casi 3 céntimos contra el dólar, como reacción a la noticia.
Laborismo sufriría su peor derrota de los últimos tiempos
La encuesta también echó por tierra las versiones que indicaban que era posible que un «terremoto juvenil» inclinase la balanza hacia el Partido Laborista, luego de que se apreciaran largas colas de electores jóvenes (imagen superior) en las afueras de las mesas de votación, especialmente en Londres.
Millones de votantes desafiaron la inclemente lluvia para emitir su opinión en las primeras elecciones generales en el mes de diciembre desde 1923.
Johnson emitió su voto en Westminster, mientras Corbyn hacía un gesto con los pulgares hacia arriba al presentarse a depositar su voto en su circunscripción de Islington North.
Los dos principales contendientes en la carrera por el gobierno británico se lanzaron por todo el país a un ‘bombardeo’ de campaña finalayer, antes de una elección general que ambos calificaron como la más importante en una generación.
Boris Johnson prometió que la nación podría disfrutar de la cena de Navidad sabiendo que el Brexit está «decidido» si los conservadores ganan una mayoría hoy, en la primera votación en el mes de diciembre desde 1923.
Sin embargo, a medida que las encuestas mostraban que el liderazgo conservador se reduce,el laborista Jeremy Corbyn instó a los votantes a lograr un «cambio real» llevándole al poder. Ambos líderes cubrieron cientos de millas en sus últimos tramos, visitando escaños marginales que marcarán la diferencia entre un gobierno mayoritario y otro con parlamento estancado.
Johnson dijo que estaba «luchando por cada voto» mientras se abría camino por Yorkshire, el este de las Midlands, el sur de Gales y Essex.
Terminando en el Olympic Park en el este de Londres, dijo que una victoria conservadora le permitiría impulsar su acuerdo para el Brexit a través del Parlamento antes de Navidad, y sacar a Gran Bretaña de la UE antes del 31 de enero.
«Imagínense lo maravilloso que será organizar una cena de pavo esta Navidad con el Brexit ya decidido, y lo horrible que sería si Corbyn y Sturgeon estuvieran en Downing Street adelantando sus planes para dos referéndums más,» dijo.
Corbyn — que ofrece un nuevo referéndum sobre el Brexit — visitó Glasgow, Middlesbrough y Bedford antes de que también terminara en el este de Londres, en un mitin en Hoxton.
Dijo que el Partido Laborista crearía «una sociedad inclusiva y esperanzada», e instó: «Mañana puedes elegir rescatar a nuestro NHS, puedes optar por financiar nuestras escuelas, puedes optar por acabar con la falta de vivienda y la pobreza infantil».
Corbyn definió a Johnson diciendo a los partidarios que «los hechos son una ilusión óptica para el Primer Ministro», antes de terminar con: «Ponte de buen ánimo, sal a la calle con confianza. ¡Sal mañana, nieve, granice, llueva o haga sol, lo que sea!»
La líder del Partido Liberal-Demócrata, Jo Swinson, terminó su campaña en Londres y Surrey. Visitó escaños marginales, pero también se detuvo en la circunscripción del ministro de exteriores Dominic Raab — Esher & Walton — donde su partido espera un disgusto a pesar de su mayoría de 23,000.
Aún así, la votación táctica «absolutamente posible» podría negarle la victoria a Johnson, dijo, y agregó: «Sabemos por elecciones pasadas que muy a menudo los votantes que votan tácticamente llegan a esa conclusión en las últimas horas.»
Nicola Sturgeon, del Partido Nacionalista Escocés (SNP) — que exige un nuevo referéndum de independencia de Escocia como el precio de respaldar a un gobierno minoritario — se unió a los candidatos de su partido que hacen campaña en Edimburgo, Glasgow, Stirling y Dunbartonshire.
«Solo el SNP puede vencer a los conservadores en Escocia: votar a los laboristas ayudará a los conservadores,» dijo.
El líder del Partido del Brexit Nigel Farage expresó esperanzas durante su visita a Doncaster de «una lluvia muy, muy fuerte» que mantenga a los partidarios de otros partidos alejados de los colegios electorales.
«Sé que las personas que van a votar por nosotros irán a votar, porque creen absolutamente en nuestro mensaje, creen en sus corazones y en sus cabezas,» dijo.
Hoy se pronostica lluvia para la mayoría de las áreas, y la Oficina Meteorológica ha emitido advertencias de clima frío para grandes partes de Escocia.
Los co-líderes del Partido Verde Jonathan Bartley y Sian Berry advirtieron sobre el cambio climático haciendo sonar una campana de fuego frente al Parlamento. «Nuestra casa está en llamas,» dijo un portavoz del partido. «Elijamos parlamentarios que respondan a la alarma de emergencia climática. ¿Si no es ahora, cuando?»
En Gales, el partido Plaid Cymru promovió su plan para prohibir las mentiras de los políticos. El líder del partido, Adam Price, dijo que, en una era de «noticias falsas, puntos de vista falsos y cifras falsas», su agrupación restablecería la fe de los votantes.