i ā LUNES, 23 DE DICIEMBRE DE 2019
Florence Widdicombe, de seis aƱos, encontró nota de supuesto prisionero extranjero en China mientras escribĆa sus tarjetas de Navidad
La cadena de supermercados Tesco ha cancelado la producción de sus tarjetas de Navidad en una fĆ”brica china, luego de que una niƱa de seis aƱos descubriera una Ā«nota de un prisioneroĀ» que decĆa verse Ā«obligado a trabajar contra su voluntadĀ».
Florence Widdicombe (foto), de Tooting (Londres), habĆa planeado enviar tarjetas de navidad ā de aquellas que destinan una parte de su precio a entidades de caridad ā a sus amigos, pero se sorprendió al descubrir que una de las que venĆa en la caja ya estaba escrita.
La tarjeta ā que mostraba un gatito con sombrero de PapĆ” Noel ā incluĆa una nota de Ā«prisioneros extranjeros en la prisión Qingpu de Shanghai, ChinaĀ».
«Obligados a trabajar en contra de nuestra voluntad», continuaba, agregando una invocación de «por favor, ayúdennos y notifiquen a organizaciones de derechos humanos».
Tesco dijo a este diario que Ā«aborrece el uso de trabajo penitenciarioĀ» y que Ā«nunca lo permitirĆamos en nuestra cadena de suministroĀ».
‘Obligados a trabajar contra nuestra voluntad. Por favor ayĆŗdennos’
La niƱa de seis aƱos dijo a los periodistas: Ā«No las abrimos el dĆa que las recibimos, las abrimos hace mĆ”s o menos una semana. EstĆ”bamos escribiĆ©ndolas [y] en mi sexta u octava tarjeta alguien ya la habĆa escrito.Ā»
Su padre, Ben Widdicombe, dijo que sintió «incredulidad» cuando la vio por primera vez, antes de darse cuenta de que «era potencialmente algo muy serio».
Ā«Llegas a casa y hay injusticias en el mundo y situaciones difĆciles que conocemos y leemos todos los dĆas, pero pasa algo mĆ”s con el mensaje que te llega a casa en Navidad.Ā» – Ben Widdicombe
Sin embargo, no es la primera vez que cadenas minoristas britĆ”nicas han sido objeto de crĆticas por vĆnculos con el trabajo forzoso en las cĆ”rceles chinas. Muchos expertos reconocen la dificultad en el seguimiento de las cadenas de suministro en ese paĆs.
En 2017 Jessica Rigby, madre de familia de 27 aƱos, quedó desconcertada por los sĆmbolos chinos en una tarjeta que habĆa comprado en Sainsbury’s.
Cuando se tradujo, decĆa: Ā«Te deseo suerte y felicidad. Tercera tienda de productos, prisión de Guangzhou, distrito nĆŗmero 6Ā».
Del mismo modo, The Independent publicó una historia el aƱo pasado de un expresidiario estadounidense que dijo que se habĆa visto obligados a armar Ā«miles de luces de Navidad todos los dĆasĀ» mientras estaban encarcelados en ese paĆs.
‘Nos sorprendimos e inmediatamente suspendimos la producción de la fĆ”brica’
El domingo, Tesco dijo: «Nos han sorprendido estas acusaciones, inmediatamente hemos suspendido nuestra producción en la fÔbrica donde se producen estas tarjetas, y hemos lanzado una investigación.»
Ā«Contamos con un sistema de auditorĆa integral, y este proveedor fue auditado de forma independiente solo el mes pasado; no se encontró evidencia que sugiera que ha violado nuestra regla que prohĆbe el uso de mano de obra en prisión. Si un proveedor infringe estas reglas, lo eliminamos inmediata y permanentemente.Ā«
La compaƱĆa tambiĆ©n confirmó que las organizaciones benĆ©ficas britĆ”nicas Cancer Research UK, Diabetes UK y la Fundación BritĆ”nica del Corazón seguirĆ”n recibiendo Ā£300,000 entre las tres por la venta de las tarjetas.
La nota ā reportada por primera vez por The Sunday Times ā tambiĆ©n nombraba directamente a uno de sus periodistas, pidiĆ©ndole al lector que contacte al Ā«seƱor Peter HumphreyĀ».
De hecho, Humphrey habĆa sido encarcelado previamente durante dos aƱos en la misma prisión de Qingpu, desde la cual la tarjeta habrĆa sido enviada.
En un artĆculo en dicho periódico, dijo que Ā«no me cabe duda que [los autores] son āāprisioneros de Qingpu, que me conocieron antes de mi liberaciónĀ».
«Recurrieron al equivalente en Qingpu de un mensaje en una botella, escribir una tarjeta de Navidad de Tesco», continuó.
Desde entonces Humphrey se ha puesto en contacto con varios miembros de una red informal de expresidiarios como Ʃl, quienes han confirmado que los prisioneros eran obligados a realizar tareas manuales de ensamblaje o empaque.
